El gobernador cantante

Luis Ángel Chaurra

Luis Ángel Chaurra

POR: Julián David Carmona.


Para su familia fue un padre amoroso y un esposo entregado y comprometido, como comunero fue un líder, un hermano y padre para los jóvenes del resguardo de Cañamomo Lomaprieta,y para el pueblo Embera Chamí fue el médico.

Luis Ángel fue militante del Partido Comunista Colombiano, constante trabajador por la recuperación de la identidad cultural de su comunidad; fue un hombre que se dedicó a la formación académica de las juventudes indígenas, se preocupó porque la cultura y las costumbres se mantuvieran vivas en las actividades de quienes serían los adultos del mañana.

Por eso, de la mano con otros compañeros cabildantes del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, creó la escuela de medicina tradicional, para la formación de los jóvenes en las artes ancestrales de curación de los Embera Chamí. De esto sí que sabía, era reconocido por sus amplios conocimientos en la utilización de plantas de su región para la cura de enfermedades.


Sus amigos lo recuerdan como un hombre de carácter fuerte cuando de lucha política se trataba, pero sumamente suave y dulce con los suyos y especialmente con la juventud. Las Juventudes Comunistas de Cañamomo hallaron en él a un padre y a un guía, que con el ejemplo daba cátedra de lucha política firme, comprometida y sin vacilaciones ideológicas.

Lo recuerdan por el inmenso amor que profesaba por sus hijas, a quienes amó hasta el último día, hasta su último aliento.



Celebración Familiar


Por su trabajo y liderazgo, Luis Ángel fue elegido gobernador de su Resguardo durante cuatro periodos consecutivos, en los cuales luchó por los intereses de la comunidad indígena y por el mantenimiento de las costumbres ancestrales.

El día 24 de noviembre de 2001, integrantes armados de las AUC ingresaron a la comunidad de La Rueda del Resguardo de Cañamomo Lomaprieta; su sangriento recorrido no dejó más que muerte y destrucción. En la búsqueda de supuestos combatientes de las FARC y sus colaboradores, se dirigieron a la casa de Luis Ángel, que descansaba acostado en su cama debido a una enfermedad que venía soportando desde días atrás. Lo sacaron, lo llevaron a un lugar abierto, lo amarraron a un poste y procedieron a torturarlo frente a toda la comunidad.


Esta masacre dejó un total de cinco víctimas, todas civiles ajenas al conflicto armado, padres de familia, hijos, hermanos, líderes sociales. La despiadada acción paramilitar que hizo presencia durante 24 horas no solo dejó cinco vidas truncadas y cinco familias destruidas, sino que también provocó un éxodo sin precedentes entre los habitantes del territorio, que huyeron hacia las cabeceras municipales de Riosucio y Supía. El terror cumplió su objetivo: el desplazamiento y el miedo.

Se sabe que la masacre la perpetró el Bloque Pipintá de las AUC, pero aún no es claro quién la ordenó, ni quién la ejecutó. El exjefe de este Bloque paramilitar, Iván Roberto Duque, alias “Ernesto Báez”, negó su autoría en estos hechos argumentando que su papel era sólo el de ser jefe político del grupo armado. En consecuencia, tales actos criminales yacen en la impunidad y la verdad sigue oculta a la conciencia de las familias víctimas y de la sociedad en general. Cuentan que los gritos de dolor y agonía pudieron escucharse hasta en el río Riosucio. Luis Ángel murió después de interminables minutos de torturas y vejámenes contra su débil humanidad; no contentos, los asesinos de las AUC secuestraron a sus dos hijas, ese mismo día, en el mismo momento en que sacaron de su cama al exgobernador Chaurra; una de ellas volvió a su casa, la otra desapareció y jamás de ella se supo más.

Ahí cesó esa existencia, ahí murió un militante comunista, un líder social, un padre para la juventud, un hermano para la comunidad, un revolucionario para la historia del departamento.

Hermanos Uchima